Fui a ver a Marta a los tres meses de dar a luz, con bastante vergüenza y sin saber muy bien qué me iba a hacer. Me lo explicó todo antes de empezar y en ningún momento me sentí incómoda. Ahora hago mis ejercicios sola y he vuelto a salir a caminar a buen ritmo sin miedo.
Lo que cuentan quienes vienen
Reseñas de pacientes que nos han dejado su opinión en recepción, por WhatsApp o por correo. Las publicamos con su permiso y solo con el nombre de pila y la inicial.
Nos gusta leerlas todas, también las que nos dicen qué podemos hacer mejor. Aquí tienes una selección de lo que nos han contado en los últimos tiempos, de la más reciente a la más antigua.
Rodilla tocada a seis semanas de la media maratón. Antonio no me prometió nada, pero me hizo un plan realista y llegué a la salida. Se nota que él también corre.
David viene a casa a tratar a mi padre desde el ictus. Tiene una paciencia infinita y nos ha enseñado a mi madre y a mí a ayudarle sin hacernos daño. Ahora mi padre recorre el pasillo con el andador, y para nosotros eso es muchísimo.
Llevaba meses con el trapecio cargado de tantas horas de ordenador. Con la punción y los ejercicios que me mandó Sergio estoy mucho mejor. Le pongo cuatro estrellas solo porque por la tarde cuesta encontrar hueco.
Grupos pequeños de verdad. Lucía se sabe lo que le pasa a cada una y te corrige al momento.
Me paso muchas horas al volante. Vine después del taller de ergonomía que dieron en mi empresa y Antonio me enseñó a colocar bien el asiento y unos estiramientos para hacer en las paradas. Llevo semanas bajándome del camión sin la lumbar fastidiada.
Me gustó que la primera visita fuera de verdad una hora. Me preguntaron mucho, me exploraron con calma y salí sabiendo qué me pasaba y qué íbamos a hacer.
Después de operarme de la próstata no sabía que existía fisioterapia para esto. Marta me lo explicó con total naturalidad, sin rodeos y sin que pasara ningún apuro. Los escapes han ido a menos y he recuperado bastante tranquilidad para salir de casa.
Tengo fibromialgia desde hace años y había perdido la cuenta de los sitios por los que había pasado. Sergio fue el primero que me explicó por qué me dolía sin hacerme sentir que me lo inventaba. El dolor no ha desaparecido, pero ahora sé manejar los días malos. He vuelto a caminar todas las tardes y duermo bastante mejor.
Muy buen trato y me han ayudado mucho con la cervical. Lo único: aparcar por la zona es complicado. Ahora vengo andando o en autobús y listo.
Empecé pilates con 67 años y una prótesis de cadera. Lucía me adapta cada ejercicio y nunca me he sentido la torpe del grupo. Voy martes y jueves y es lo mejor de mi semana.
Esguince de tobillo jugando al baloncesto. En vez de «reposo y ya», Antonio me puso a trabajar desde el principio, con cabeza. Volví a entrenar antes de lo que pensaba y con el tobillo más estable que antes de la lesión.
Elena, en recepción, es un encanto. Te contesta el WhatsApp enseguida y te busca hueco aunque vayas con prisas.
Tengo esclerosis múltiple y voy con David los lunes por la tarde. Trabajamos el equilibrio y la fatiga, y me ayuda a organizar los ejercicios según cómo esté cada semana. Me siento escuchada, que no es poco.
Profesionales y muy claros con todo. Me habría gustado poder reservar online, aunque por WhatsApp me contestaron rápido y me dieron cita para esa misma semana.
Empecé con Marta durante el embarazo para preparar el parto. Me enseñó a respirar, a relajar el suelo pélvico y a estar más tranquila con todo. Volví después de dar a luz y seguimos donde lo habíamos dejado.
Vinieron a nuestro almacén a dar el taller de ergonomía. Nada de charla aburrida: Antonio y Lucía se pusieron con nosotros en los puestos y nos enseñaron a levantar las cajas y a organizarnos mejor. Varios compañeros han acabado yendo a la clínica.
Teletrabajo y dolor de cabeza casi a diario. Sergio me trató el cuello, me enseñó ejercicios para hacer entre reuniones y me dio ideas para colocar la pantalla. Ahora tengo muchos menos días malos.
Mi madre tiene 89 años y le cuesta mucho salir de casa. David viene los martes por la mañana, es puntual y la trata con muchísimo cariño. Ha ganado confianza para levantarse del sillón ella sola.
Las clases son muy buenas y el grupo reducido se agradece. Me cuesta encajar el horario de tarde porque los grupos se llenan pronto, así que me he pasado a las de mañana.
Le tenía pánico a las agujas. Sergio me lo explicó todo, me dijo que podíamos parar cuando quisiera y no fue para tanto. Mi gemelo lo agradeció.
Me operaron del hombro y aquí hice toda la recuperación. Ejercicios en la clínica y en casa, sin prisas pero sin pausa. He vuelto a peinarme y a tender la ropa sin pedir ayuda.
Corro por montaña y la rodilla me avisaba en cada bajada. Antonio miró cómo corría, cambiamos la forma de planificar los entrenos y trabajamos fuerza. Este año he vuelto a terminar la carrera de mi pueblo.
Con la menopausia empecé con molestias y algún escape. Pensaba que era lo que tocaba por la edad. Marta me demostró que se podía hacer mucho y me lo puso fácil.
Vine por una lumbalgia y luego vino también mi mujer por la cervical. Trato de diez las dos veces.
Rellené el formulario un domingo por la noche y el lunes a primera hora ya me habían llamado.
Llevo años con dolor lumbar y aquí por fin entendí qué me pasaba. El tratamiento es más de ejercicio que de camilla, cosa que al principio me chocó, pero me está viniendo bien. Le quito una estrella porque se me caducó el bono por no organizarme, aunque reconozco que me lo avisaron.
Pasé a pilates después de terminar el posparto con Marta. Ella y Lucía se coordinan, y eso se nota en cada clase.
A mi padre le diagnosticaron párkinson hace tres años. Con David trabaja la marcha y el equilibrio, y a nosotros nos ha dado ideas para que se mueva más en casa. Le vemos más seguro al caminar.
Cervicalgia de tanto móvil y ordenador. Cogí el bono de cinco sesiones y me llevé ejercicios para casa. Muy claros con lo que cuesta todo desde el primer día.
Me rompí el isquiotibial jugando al fútbol sala. Antonio me guio paso a paso hasta volver a la pista, sin precipitarnos. Y sin recaídas.
Después de romperse la cadera, mi tía no podía venir a la clínica. Las sesiones en casa le han devuelto mucha autonomía. Gracias también a Elena por gestionarlo todo con el seguro.
Me han ayudado mucho con el hombro. El día después de la punción tuve agujetas, tal como me avisaron. A ciertas horas la sala de espera se queda un poco pequeña.
Llegué con una ciática y mucho miedo a moverme. Salí de la primera visita con un plan y bastante menos miedo. Poco a poco he vuelto a mi rutina.
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